Te dejo las mejores frases de Joaquín Sabina, cantautor, poeta español y uno de los grandes artistas de la actualidad. Entre sus canciones destacan 19 días y 500 noches, Y nos dieron las diez, Y sin embargo te quiero, Por el bulevar de los sueños rotos, Cerrado por derribo, Princesa, Contigo , entre otras.
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-Me obligaste a elegir entre tú y el veneno. Yo tiré una moneda al aire y salió cruz. –Postdada.

-Y nos dieron las diez y las once, las doce y la una y las dos y las tres, y desnudos al anochecer nos encontró la luna. –Y nos dieron las diez.

-Cosas de quita y pon, mariposas de sangre marrón, carnavales en los arrabales de mi corazón. – No permita la virgen.

-Del santo reproche, tanto la quería que, tardé, en aprender a olvidarla, diecinueve días y quinientas noches. Dijo hola y adiós y, el portazo, sonó como un signo de interrogación. Sospecho que, así se vengaba, a través del olvido. -19 días y 500 noches.
-Cuando la ciudad pinte sus labios de neón, subirás en mi caballo de cartón. Me podrán robar tus días… tus noches no. –Caballo de cartón.

-Las niñas ya no quieren ser princesas, y a los niños les da por perseguir, el mar dentro de un vaso de ginebra. Pongamos que hablo de Madrid. –Pongamos que hablo de Madrid.

-Y por las calles vaga solo el corazón, sin un mal beso que llevarse a la boca. Y sopla el viento frío de la humillación, envileciendo cada cuerpo que toca. –Ganas de…

-Porque voy a salir esta noche contigo, se quedarán sin beatos las catedrales, y seremos dos gatos al abrigo de los portales. –Esta noche contigo.

-Y así fue como aprendí, que en historias de dos conviene a veces mentir, que ciertos engaños son narcóticos contra el mal de amor. –Mentiras piadosas.

-No es asunto tuyo me dirás y punto, pero reconoce que es duro aceptar, pues no hay ser humano que le eche una mano, a quien no se quiere dejar ayudar. –Conductores suicidas.
-Pero si me dan a elegir entre todas las vidas, yo escojo la del pirata cojo, con pata de palo, con parche en el ojo, con cara de malo. –La del pirata cojo.

-¿Qué queréis?, aprendí a malvivir del cuento, pintando autorretratos al portador. Si faltan emociones me las invento, la madrugada no tiene corazón. –Vámonos pa’l sur.
-Ayer Julieta denunciaba a Romeo por malos tratos, en el juzgado. Cuando se acuestan la razón y el deseo, llueve sobre mojado. –Llueve sobre mojado.

-Errante como un taxi por el desierto, quemado como el cielo de Chernovyl, solo como un poeta en el aeropuerto, así estoy yo, así estoy yo, sin ti. –Así estoy yo sin ti.
-Y sal de ahí a defender el pan y la alegría. Y sal de ahí para que sepan que esta boca es mía. –Esta boca es mía.

-El llanto en las esquinas del olvido, la ceniza que queda, los despojos, el hijo que jamás hemos tenido, el tiempo del dolor, los agujeros. –Inventario.
-La balada del abandonado, con un saxofón desafinado. La canción que cantan de bar en bar, los que beben para olvidar. –Ponme un trago más.

-Vivo del cáncer a un paso, sin hacerles caso a los que me dicen «eh, Sabina», ten cuidado con la nicotina. –Eh, Sabina.

-La canción que te escribo, no es más que una postdata. Si la bailas con otro, no te acuerdes de mí. –Postdata.

-Veinte años de mitos mal curados, dibujando Dieguitos y Mafaldas. Veinte vidas hubiera yo tardado en contar los lunares de su espalda. –Dieguitos y Mafaldas.

-Y si amanece por fin, y el Sol encendía el capó de los coches. Baja las persianas. De ti depende y de mí, que entre los dos siga siendo ayer noche. –Y si amanece por fin.
-Cuántas noches al alba, me barajo la calva que amenaza debajo del pelo. Cuántas tardes dormido olvido la flor del subsuelo. –¡Ay! Rocío.

-Como te has dejado llevar a un callejón sin salida? El mejor dotado de los conductores suicidas. –Conductores suicidas.

-Peor para el sol que se mete a las siete, en la cuna del mar a roncar, mientras un servidor le levanta la falda a la luna. –Peor para el sol.

-Y, en el coro de babel, desafina un español. No hay más ley que la ley del tesoro, en las minas del rey Salomón. Y desafiando el oleaje, sin timón ni timonel. –Peces de ciudad.

-Y no acabamos en la cama, que es donde acaban estas cosas. Ardiendo juntos en la hoguera, de piel, sudor, saliva y sombra. –Tratado de impaciencia número 10.
-Nos dijimos adiós, ojalá que volvamos a vernos, el verano acabó, el otoño duró lo que tarda en llegar el invierno, y a tu pueblo el azar, otra vez el verano siguiente. Me llevó, y al final del concierto me puse a buscar tu cara entre la gente. –Y nos dieron las diez.
-Mi escondite, mi clave de sol, mi reloj de pulsera, una lámpara de Alí Babá dentro de una chistera, no sabía que la primavera duraba un segundo, yo quería escribir la canción más hermosa del mundo. –La canción más hermosa del mundo.
-Por el bulevar de los sueños rotos, moja una lagrima antiguas fotos, y una canción se burla del miedo. Las amarguras no son amargas, cuando las canta Chavela Vargas, y las escribe un tal José Alfredo. –Por el boulevard de los sueños rotos.
-Lágrimas de plástico azul con sabor a despedida. ¿Cuándo cruzará el autobús este callejón sin salida? Labios de papel de fumar, sabios que no saben nada, pétalos de flor de hospital, telarañas amotinadas. –Lágrimas de plástico azul.
-No hace falta permiso, para rodar desnudos por el piso, como dos sordomudos sin otro paraíso que el que mi lengua invoca, a las puertas del cielo de tu boca. –Ya eyaculé.
-Hembra y señora que cada hora cambia de piel, golfa y decente. Dulce serpiente de cascabel, flor de alquitrán. Lluvia que llueve. Besos con sal. –Besos con sal.
-Deja pasar la tentación, dile a esa chica que no llame más. Y si protesta el corazón, en la farmacia puedes preguntar: ¿tiene pastillas para no soñar? –Pastillas para no soñar.
-Y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido. Una vez me contó, un amigo común que la vio donde habita el olvido. –Donde habita el olvido.
-Superviviente, sí, ¡maldita sea! Nunca me cansaré de celebrarlo, antes de que destruya la marea, las huellas de mis lágrimas de mármol. Si me tocó bailar con la más fea, viví para cantarlo. –Lágrimas de mármol.
-Lo sé porque he pasado más de una noche allí en busca de las siete llaves del misterio, siete versos tristes para una canción, siete crisantemos en el cementerio. –Siete crisantemos.
-Quién más, quién menos, pagó caras quinientas noches baratas, y cambió a la familia por dos mulatas, de culo obsceno. Quién más, quién menos, se agarró a un clavo ardiendo por no caer, acribillado a besos como un John Lennon, de Lavapiés. –Quién más, quién menos.
-Lo niego todo, aquellos polvos y estos lodos, lo niego todo, incluso la verdad. La leyenda del suicida, y la del bala perdida. La del santo beodo. Si me cuentas mi vida, lo niego todo. –Lo niego todo.
-Pero qué hermosa era, cuando iba de mi brazo por la acera. ¿Ustedes me han mirado?, pedirle a ese bombón que me quisiera, ¿no les parece que era pedirle demasiado? –Pero qué hermosas eran.
-Mi vecino de arriba es el lobo feroz, que va el domingo al fútbol y ve televisión, que engorda veinte kilos si le llaman señor, que pinta en las paredes: «rojos al paredón». –Mi vecino de arriba.
-A ti que has decidido no prestar atención, a frases del tipo “ese menda va ser tu ruina”. A ti que has detenido con un beso el reloj. A ti que me enfermas, a ti que eres mi envenenada medicina. –A ti que te lo haces.
-Vencido, calvo y tieso se quedó en los huesos aquel día, que pilló a su mujer en plena orgía, con el miembro del miembro (¡que ironía!). El más tonto del congreso. –El blues de lo que pasa en mi escalera.
-Más de cien palabras, más de cien motivos para no cortarse de un tajo las venas, más de cien pupilas donde vernos vivos, más de cien mentiras que valen la pena. –Más de cien mentiras.
-Descubrieron que los besos no sabían a nada, hubo una epidemia de tristeza en la ciudad, se borraron las pisadas, se apagaron los latidos, y con tanto ruido no se oyó el ruido del mar. –Ruido.
-Y me envenenan los besos que voy dando. Y sin embargo cuando duermo sin ti, contigo sueño, y con todas si duermes a mi lado. Y si te vas me voy por los tejados, como un gato sin dueño. –Y sin embargo.
-Por las arrugas de mi voz, se filtra la desolación, de saber que estos son, los últimos versos que te escribo. Para decir «con Dios» a los dos, nos sobran los motivos. –Nos sobran los motivos.
-Los productores, que saben de mujeres le darían un papel, pezón de fresa, lengua de caramelo, corazón de bromuro. Supervedette, puta de lujo, modelo, estrella de culebrón. –Barbi superestar.
-Así que, de momento, nada de adiós muchachos, me duermo en los entierros de mi generación. Cada noche me invento, todavía me emborracho. Tan joven y tan viejo, “like a Rolling Stone”. –Tan joven y tan viejo.
-Los besos que te dan las chicas malas salen más caros cuando los regalan, y huelen a fracaso. Pero el croupier me echaba cartas buenas, y la rubia platino era morena, y el caso era un gran caso. –El caso de la rubia platino.
-Ahora que nos quedamos en la cama, lunes, martes y fiestas de guardar. Ahora que no me acuerdo del pijama, ni recorto el crucigrama, ni me mato si te vas. –Ahora que…
-Corazón tierno, los dueños del verano la miman, pero el invierno no se lo saca nunca de encima. Con su cara de dólar ha amortizado varios maridos, pero siempre está sola poniéndole una vela a Cupido. –Pobre Cristina.
-Ha muerto Rasputín, se acabó la guerra fría, que viva la gastronomía. Y uno no sabe si reír o si llorar, viendo a Rambo en Bucarest fumar la pipa de la paz. –El muro de Berlín.
-Pero aquí sigo estando, ya lo ves. Salvado por la campana, con mi nombre en tu diana, con tu boca en la manzana del árbol de Lucifer. –Por delicadeza.
-Vivo en el número siete, calle Melancolía, quiero mudarme hace años al barrio de la alegría. Pero siempre que lo intento, ha salido ya el tranvía, en la escalera me siento, a silbar mi melodía. –Calle Melancolía.
-Pero nada decía el programa de hoy de este eclipse de mar, de este salto mortal, de tu voz tiritando en la cinta del contestador, de la manchas que deja el olvido a través del colchón. –Eclipse de mar.
-El agua apaga el fuego y al ardor los años, amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño. Y cada vez peor, y cada vez más rotos. –Amor se llama el juego.
-Yo en cambio no he sabido ir a favor del viento, que muerde las esquinas de esta ciudad impía. Pobre aprendiz de brujo que escupe al firmamento, desde un hotel de lujo, con dos camas vacías. –Camas vacías.
-Ni inocentes ni culpables, corazones que destroza el temporal, carnes de cañón. No soy yo ni tú ni nadie. Son los dedos miserables que le dan, cuerda a mi reloj. –Amor se llama el juego.
-Si en algún paso cebra la encuentras, dile que le he escrito un blues, llevaba medias negras, bufanda a cuadros, minifalda azul. –Medias negras.
-Iba cada domingo a tu puesto del rastro a comprarte, monigotes de miga de pan, caballitos de lata. Con agüita de un mar andaluz quise yo enamorarte, pero tú no tenías más amor que el de río de la plata. –Con la frente marchita.
-Resumiendo, que tengo un cajón de la firma Pandora. Treinta y siete chansons, c’est a dire, una y media por hora. Sin contar los sonetos, las coplas, los epistolarios. Los tinteros borrachos de tinta que ordeño a diario. –Resumiendo.
-Puedo ponerme cursi y decir que tus labios, me saben igual que los labios que beso en mis sueños. Puedo ponerme triste y decir que me basta con ser tu enemigo, tu todo, tu esclavo, tu fiebre tu dueño. –A la orilla de la chimenea.
-Sin alas para volar, prófugos del instituto y de la cama, pájaros de Portugal. Apenas dos minutos, mala fama. –Pájaros de Portugal.
-Tiramisu de limón, helado de aguardiente, puritana de salón, tanguita de serpiente. –Tiramisú de limón.
-Ya no te tengo miedo, nena, pero no puedo seguirte en tu viaje. Cuántas veces hubiera dado la vida entera, porque tú me pidieras llevarte el equipaje. Ahora es demasiado tarde princesa, búscate otro perro que te ladre princesa. –Princesa.
-Desconfía de quien te diga «ten cuidado», sólo busca que no escapes de su lado, antes de que te aniquilen sus reproches, déjalo que duerma y a la media noche sal por la ventana, pon en marcha el coche y pisa el acelerador… –Pisa el acelerador.
-Ella tenía pies pequeños y los ojos verde marihuana.-Barbi Superstar.
-Las imágenes fueron a la huelga en los museos, París era roja, San Francisco era de color azul, un vagabundo fue elegido alcalde y la Sorbona estaba en Kathmandu, Sobrevivir imbécil!.-1968.
-Si la almohada te da la espalda, busca la modulación de frecuencia, una coartada, para aterrizar en la luna.-69 punto G.
-Es la roca o la muerte beber coca cola, cantar esta canción que la primavera va a durar muy poco que mañana es lunes y ayer por la noche llovió.-1968.
-Con catorce años de edad, fue reina de la escuela, el mismo año me contuve.-Barbi Superstar.
-Duerme sola como todas las noches, y una lágrima salada con el sabor de la mermelada de la ternura amortigua el suelo de su habitación donde un espejo roba su belleza. .-Besos en la frente.
-Las vecinas del piso octavo derecha dijeron “Otro que salió mal”.-Barbi Superstar.
-Ella tenía un futuro a los ojos hambrientos, hombres maduros. Enamorarse un poco más de lo que debería, era una mala inversión.-Barbi Superstar.
–En la 69 punto G hay una oficina que nadie gana jugando al ajedrez, los adivinos anuncian, los aldinos aladinan y si corres con sólo un golpe de suerte, te pueden dar propina.-69 punto G
-Al diablo vas a través de atajos, jeringas, recetas. -Barbi Superstar.
-Los besos que perdí, porque no sé cómo decir te necesito.-Dieguitos y Mafaldas.
-Ayer, el aspecto de la basura, ella me dijo en el retrete de un bar: “¿Dónde está la canción que hiciste para mí cuando eras un poeta?” -Terminaba tan triste que nunca podría ponerla en marcha. -Barbi Superstar.
-La poesía salió a las calles, reconocimos nuestras caras, sabíamos que todo era posible en 1968.-1968.
-Marx no permite a sus hijos llegar tarde a la dulce hoguera de la insurrección.-1968.
-En México lindo que estaban disparando a matar mientras que el Che estaba cavando su tumba en Bolivia Massiel cantaba en Eurovisión y mi padre estaba en el momento de trabajar con el cuello blanco y el traje marrón.-1968.
-Vamos a ser tu cordón umbilical, Su confesionario, el ungüent.Ponte los auriculares en la oscuridad.- 69 punto G.
-Lo nuestro duró casi tanto como dos peces de hielo en un whisky en las rocas.-19 dias 50 noches.
-Mil años se llevaron a morir, pero finalmente murió.-Adivina, Adivinanza.
-Busco quizá un encuentro para alegrar mi día, pero no encuentro nada, y las puertas se niegan escondiéndose.-Calle Melancolia.
-No quiero un amor civilizado, con los recibos y las escenas en el sofá, no quiero que viajes al pasado, que al volver del mercado te den ganas de llorar.-Contigo.
-Para su entierro paisano fue Napoleón, Torquemada1, y el caballo del noble Cid Campeador.-Adivina,Adivinanza.
-Te extraño como un pato en el Manzanares, soy torpe como un suicida sin vocación, absurdo como un belga por soleares, vacío como una isla sin Robinson.-Así estoy sin ti.
-Tolito tiene un troquel y una paloma, tos y un vaso lleno de vino, y algunas cuerdas con la suciedad de las carreteras, caminos que nunca se llevan a Roma.-Balada de tolito.
-Cuando el partido termina todos encuentran pareja, excepto Lola que queda, sin ser besada.-Besos en la frente.
-El barrio donde vivo no es una especie de pradera sólo un paisaje desolado de antenas y cables telefónicos.-Calle melancolía.
-Lo que quiero, corazón cobarde es que mueras por mí.-Contigo.
-Con su buen par de zapatos de cocodrilo ni siquiera la Venus de Milo se le resiste especialmente si pagas por un francés el doble de lo que ganas en Madrid trabajando durante un mes.-Con un par.
-La ciudad donde vivo ha crecido con su espalda hacia el cielo, la ciudad donde vivo es el verdadero mapa de la soledad.-Corazón de Neón.
-Ella no recuerda nada de la última noche. Demasiadas cervezas, dijo, cuando tenía su cabeza recostada en la almohada.-Donde habita el olvido.
-Usa mi llave cada vez que tengas frío, cuando el viento del norte te deja en la estacada.-Cuando tengas frio.
-Han sido demasiados meses desde la última vez que mi bufonería provoca tu disposición a sonreír. No es que me dejó de importar, pero esos días de besos y sudor es la hora de dormir.-Un juego llamado amor.
-Cada vez que lo intento el tren ya se ha ido, así que me siento en el hueco de la escalera a silbar mi melodía.-Calle melancolía.
-Estoy en el camino de vuelta, dijo un tipo que nunca fue a ninguna parte.-Corre dijo la tortuga.
-Después de tanto tiempo finalmente te fuiste, y en lugar de lamentarme, decidí tomarlo con calma y abrir mi balcón de par en par y sacudir el polvo de todo los rincones de mi alma.-Como explorador de la ONU.
-Mago de las barajas de cartas y sonrisas, itinerantica malabarista de las plazas abiertas, corazón que sale a través de la camisa, botas de caminar sin prisa ni media suela.- Balada de tolito.
-A ti te estoy hablando, a ti, que nunca sigues mis sugerencias, a ti te estoy gritando, a ti, que se has quedado atascado en mi piel, a ti que estás llorando ahí, al otro lado del espejo.-Corre dijo la Tortuga.
-Yo que, en materia del amor, nunca me he guiado por el aspecto, he encontrado en su cadera una mariposa lujuriosa.-Besos en la frente.
-No quiero sembrar ni compartir, no quiero ninguna Día de San Valentín, o un cumpleaños feliz.-Contigo.
-Ella me abandonó, como uno abandona esos viejos zapatos. Ella rompió el cristal de mis gafas miopes, saco del espejo su viva imagen.-19 días 50 noches.
-Corazón, corazón, corazón, corazón hecho de cemento.-Corazón de Neón.
-El día que vino, que tenía ojeras y el barro en su talón. Desnudos, pero extraño, a la luz del día nos descubrió la noche.-Donde habita el olvido.
-En otros ojos me olvidó tu mirada. En otros labios engañé el amanecer y en otro pelo me curé de la desesperación de mojar la almohada.-Como explorador de la ONU.
-Cuando indago el verano en un sueño vacío, cuando te quema el frío si me tomas la mano, cuando la luz agotada tiene sombras de ayer, cuando el amanecer es otra noche helada.-Nube negra.
